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viernes, 24 de abril de 2009

Aborto como elección de maternidad

Disociar al aborto de las representaciones que tenemos en torno a la maternidad sería obviar un aspecto importante del mismo.
Base del conflicto
La maternidad es un tema central para las mujeres. La institucionalización social de la maternidad convierte a la experiencia también en un asunto que puede llegar a ser degradante, debilitante y doloroso en detrimento no sólo de las mujeres, sino también de los niños y los hombres involucrados en el proceso. Hoy la gran discusión en torno a la maternidad se centra en la elección.
Posición "por la libre elección"
La maternidad y sus repercusiones pueden plasmarse en la idea de que rebelarse contra la maternidad es también una forma de rebelarse contra la sociedad. El hecho de que una hembra sea la portadora de un huevo no la convierte en madre. Los conceptos de madre y padre aparecen cuando se presentan ciertas formas de cuidado hacia las crías, pero se trata de conceptos más producto de un proceso social y cultural, que de uno natural. A pesar del conjunto de predisposiciones culturales en torno a la maternidad, el número de mujeres que tienen sentimientos de ambigüedad, insatisfacción, miedo, resentimiento y coraje acerca de esta experiencia es numeroso. En la historia sobran los ejemplos de abandono, abuso y maltrato ejercidos por las madres hacia sus hijos; como tampoco es nuevo el aborto. Históricamente, han sido las mujeres y las comunidades de mujeres quienes han inventado una gran cantidad de métodos para evitar y, en su caso, deshacerse de los embarazos no deseados. El hecho central para la reflexión. No importa lo que se diga ni importa que se prohíba; las mujeres, cuando así lo deciden, utilizan métodos contraceptivos y abortan. Las mujeres abortan y esto es lo importante. Es esta decisión la que socialmente debería ser tomada en cuenta, ya que se trata de una decisión individual, personal, que se convierte en un problema social, en un grave problema de salud pública, cuando se practica fuera de los márgenes de la ley y en la clandestinidad. Ese huevo que porta en su vientre la hembra no puede considerarse exclusivamente suyo, ya que su generación requirió indefectiblemente de células del macho responsable, padre de esa criatura, quien legalmente tiene sus obligaciones con el nuevo ser, ya sea que nazca o no.
Posición "prohibicionista"
Ésta posición se centra en los siguientes aspectos: -El nuevo ser, desde su concepción posee un ADN único, el cual nunca se repetirá en toda la historia de la humanidad, y por lo tanto es un ser único que goza de derechos por tal condición. -Para legalizar el aborto se ha utilizado el término de la "viabilidad" del feto. Éste fue definido en el caso de Roe vs Wade (el cual legalizó el aborto en los EEUU) como "la capacidad del feto de sobrevivir fuera del vientre materno". De ésta manera, se dijo que si un feto no podía sobrevivir fuera del vientre, podía ser abortado. Sin embargo, esta viabilidad ha cambiado paulatinamente a los avances de la medicina. En el 1900 ésta llegaba a las 30 semanas de gestación, para el 1950 se redujo a las 25 semanas y en nuestros días hay un caso de sobrevida leugod e un nacimiento en la semana 20, 2 casos en la semana 21 y dos casos en la semana 22, los cuales gozan todos de buena salud. La viabilidad cambia con el tiempo, permitiendo la sobrevida a cada vez más bebés, pero no por eso los bebés cambian, y sin embargo serán abortados hoy bebés que con el tiempo podrían sobrevivir, sobre todo al lograr el utero artificial que permita la sobrevida en cualquier edad. Referencias:

jueves, 23 de abril de 2009

Aborto: Aspectos psicológicos

Posiciones éticas
Al menos existen varios posibles planteamientos éticos: derecho del feto/embarazada, tolerancia y elección de la maternidad. Los desarrollaremos desde los dos puntos de vistas opuestos "por la libre elección" y "prohibicionistas" teniendo en consideración que existen toda una gradación de posicioes intermedias.
Contraposición entre los derechos del feto y de la embarazada
Puede identificarse un conflicto entre los derechos del feto y la libertad de la madre.
Base del conflicto
El feto es una realidad absolutamente dependiente de la madre. La dependencia del feto es «absoluta» en el sentido de que nadie salvo la madre puede asegurar su vida. La madre no puede «renunciar» al feto si no es matándolo, salvo tal vez en los casos excepcionales en que el aborto tiene lugar tan tarde en el desarrollo del feto que éste sigue vivo aun después del aborto. En estos casos se plantea un problema más fácilmente soluble. ¿Tiene la madre derecho a determinar el destino de lo que es ya un niño?; Al decidir abortar la madre ha renunciado a esos derechos, y si otra persona, o el Estado, desea criar al niño, la madre no debe impedirlo.
Posición "por la libre elección"
Si una persona tiene derechos de alguna clase, son ante todo los derechos a su propio cuerpo. Sólo en circunstancias muy especiales se puede forzar a una persona a hacer algo - especialmente algo concerniente a su propio cuerpo- que no quiera hacer. La sociedad impone menores restricciones en la libertad de cada cual se refieren al modo como se trata el propio cuerpo. Al aceptar consumar el acto sexual la mujer no cede voluntariamente «una porción de su libertad para los próximos nueve meses si queda embarazada» al practicar el coito.
Deficiencia de la posición: Si hablamos del cuerpo de una mujer como su «propiedad» en un sentido muy amplio de esta palabra. Las leyes en general, aspiran a proteger las prerrogativas del propietario de modo que pueda hacer lo que quiera con su propiedad. Pero ¿Cuándo hay límites en los que alguien puede hacer con una propiedad? Cuando sus actos atentan contra los derechos de otras personas.
Posición "prohibicionista"
El feto tiene derecho a la vida porque es portador de valores. Para algunas personas esta dependencia «absoluta» acarrea consigo una obligación asimismo «absoluta»: la madre tiene que seguir llevando al niño en su seno.
Deficiencia de la posición: Considera que el embarazo como una especie de castigo. Hay una cierta forma de inconsistencia en esta posición: la vida es buena, pero el portador de vida merece ser castigado.
Tolerancia en las posiciones pro y contra
La tolerancia es un valor ampliamente aceptado en la sociedad actual; Casi nadie confiesa ser intolerante. No obstante lo que se considera tolerable o intolerable depende del asunto del que se trate, el temperamento personal, la educación recibida y sobre todo con el mayor o menor interés que pueda existir sobre el asunto debatido (se suele ser más tolerante con lo que importa poco).
La tolerancia nunca es completa pues, aceptar todas la alternativas por igual, sería tanto como mantener que no merece la pena discutir sobre el asunto. Ser tolerante implica operar dentro de un sistema de convenciones tácitas o explícitas pero que no son completamente inamovibles.
Base del conflicto
El aborto es una decisión voluntaria de la madre que puede estar condicionada por multiples factores. Una posición tolerante sería aquella que permita tomar en consideración todas las partes afectadas y los factores condicionantes dentro de un sistema de convenciones compartidas.
Posición "por la libre elección"
Esta posición considera decisoria la voluntad de la mujer. Su decisión se considera como la más autorizada para considerar todos los factores involucrados. En el fondo se trata de una actitud solipista donde se considera que la mujer tiene una acceso privilegiado a el tema. Esta actitud se ve atenuada por la colaboración de profesionales (médicos, psicologos y asistentes sociales), ayudas sociales (como centros de acogida, gratuidad) y límitaciones legales (en cuanto procedimiento y límites temporales). La opinión de otros actores, como el padre, la familia o la propia sociedad, no son tomados normalmente en consideración salvo a través de su influencia sobre la embarazada.
Posición "prohibicionista"
Esta posisición considera el aborto un asesinato. Esta calificación excluye cualquier tolerancia al respecto propugnando todo tipo de medidas de cohación tanto legales como sociales para evitar su practica. Es una actitud donde sus defensores tratan de imponer su opinión incluso a las partes directamente afectadas y excluyen cualquier consideración de los condicionantes involucrados. En entornos "permisivos" optan por estrategias que van desde la información y grupos de ayuda a las acciones violentas contra las personas personal o profesionalmente involucradas en su practica. En entornos "prohibicionistas" ejercen lo más minuciosamente posible el control sobre los colectivos afectados para evitar su práctica propugnando castigos ejemplares.

miércoles, 22 de abril de 2009

Aborto: Aspectos sociales

Se estima que cada año 46 millones de mujeres recurren al aborto inducido para terminar con un embarazo no deseado. El tratamiento Legislativo varía enormemente de un país a otro pero actualmente el 62% de la población mundial vive en 55 países donde el aborto inducido está permitido, mientras que el 25% de la población mundial vive en países que lo prohíben y penalizan. La OMS estima que cada año ocurren 20 millones de abortos inducidos.
Mortandad debida al aborto clandestino
El aborto clandestino es inseguro porque no se da en condiciones que puedan garantizar una intervención óptima. Se recurre a personal no especializado. Se pone en riesgo la vida de la mujer. Las hemorragias y otras complicaciones del aborto incompleto son una de las causas de la mortalidad materna.
La penalización del aborto contribuye al aumento de embarazos no deseados y a la mortalidad de las mujeres sobre todo aquellas que no cuentan con recursos económicos y recursos institucionales.
En América Latina y el Caribe, 5.000 mujeres mueren cada año debido a complicaciones relacionadas con abortos inseguros (más de un quinto del total de muertes maternas). Esta cifra corresponde al 21% de las muertes maternas a nivel mundial.
En 1996, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) indicó que el aborto es la causa primordial de mortalidad materna en Argentina, Chile, Guatemala, Panamá, Paraguay y Perú y segunda causa de muerte en Costa Rica y tercera causa en Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, El Salvador, Honduras, México y Nicaragua.
De todas las mujeres que se someten a un aborto en condiciones de riesgo, aproximadamente entre el 10% y el 50% necesitan atención médica para el tratamiento de las complicaciones. Abortos incompletos, hemorragia y complicaciones infecciosas son algunos de los riesgos que corren las mujeres al no recibir un tratamiento adecuado con las condiciones necesarias para garantizar la vida y la salud.
La OMS estima que el 13% de las 600,000 muertes, aproximadamente, relacionadas con embarazos a nivel mundial resulta de abortos inseguros. La mortalidad por aborto inducido es de 0,2 a 1.2 por cada 100,000 abortos en países donde el aborto está permitido. En países donde el aborto está penalizado se encuentran 330 muertes por cada 100,000 abortos.
"Los abortos realizados en condiciones de riesgo ponen en peligro la vida de muchas mujeres, lo cual representa un problema de salud pública grave. La mayoría de estas muertes, los problemas de salud y las lesiones podrían prevenirse mediante un mayor y mejor acceso a servicios adecuados de atención en salud, incluyendo métodos seguros y efectivos de planificación familiar y atención obstétrica de urgencia..." (Párrafo 97. Plataforma de Acción IV Conferencia Mundial de la Mujer. Beijing 1995).

martes, 21 de abril de 2009

Aborto: Aspectos biológicos y médicos

Un argumento sostenido por corrientes pro-despenalización modernas, es que la madre tiene derecho a su propio cuerpo, ya que consideran que el embrión aún no es un ser humano, y es parte del cuerpo de la mujer.
La réplica de las corrientes anti-abortistas a este argumento se basa en un criterio biológico, que considera a los cuerpos de la mujer y del embrión como distintos, debido a que el sistema inmunológico de la mujer destruye al embrión si se pone en contacto con él. Otro de los argumentos que sostienen, es que el ADN del feto es diferente del de la madre, por lo que se consideraría un ser distinto. Ejemplo de ello es el famoso genetista, Jérôme Lejeune, descubridor de la causa genética del síndrome de Down, quien afirma: “Cada uno de nosotros comienza a existir en un momento preciso en el que toda la información genética necesaria y suficiente la recoge una sola célula, el óvulo fecundado, y éste es el momento de la fecundación. No hay la menor duda de ello, y sabemos que esta información está inscrita en un tipo de listón que llamamos ADN.” Y, añade, "En ningún momento el ser humano es un montón de protoplasma. En cuanto concierne a la propia naturaleza, no veo ninguna diferencia entre la persona inicial que usted era en el momento de la concepción y la persona que usted es ahora. Usted era y es un ser humano. "
Recientemente se ha incorporado al debate bioético la consideración sobre el status de "humano" o "aún no humano" del "nasciturus" (el que ha de nacer) durante su primera etapa de desarrollo prenatal, durante la que algunos lo denominan "preembrión" Este debate llevaría a una recalificación bioética de las intervenciones sobre el preembrión, ya sea por su eliminación en el microaborto o por su manipulación durante la investigación sobre sus células totipotenciales o "células madre" (stem cells) en laboratorios de ingeniería genética (ver artículos Relacionados).
Procedimientos para realización de abortos
Según la clasificación internacional de procedimientos quirúrgicos de la OMS existen los siguientes tipos de Aborto terapeútico:
• 69.51 Aborto por raspado con aspiración
• 69.51 Aborto por dilatación y raspado
• 69.01 Aborto por histerectomia
• 74.91 Aborto por histerotomía
• 69.93 Aborto por inserción de laminaria
• 96.49 Aborto por inserción de un supositorio de prostaglandinas
• 75.0 Aborto por inyección intra-amniótica (salino)

lunes, 20 de abril de 2009

Aborto Catolicismo

La doctrina de la Iglesia católica romana declara que el embrión es una persona desde el momento de la concepción. Por tal motivo, esta institución considera que el aborto es un asesinato. Incluso lo califica como el peor crimen, ya que considera que el embrión es el más débil de todos los seres humanos. Debido a esto, se encuentra entre los principales partidarios de la penalización del aborto.
En el Antiguo Testamento la vida no es el valor supremo por ejemplo para Abraham e Isaac. Dios manda a Abraham matar a su único hijo. La fe o la creencia en Dios es, en este caso, más valiosa que la vida. Los padres de la Iglesia se dividieron en dos corrientes de opinión:
• Los partidarios de la 'animación' inmediata (desde el momento de la concepción)
Estos consideraban el origen del alma humana por una preexistencia anterior a su unión con el cuerpo (platonismo cristiano) o por una derivación del alma de los padres (traducianismo)
• Los partidarios de la 'animación' mediata o retardada (después de un cierto tiempo)
Estos seguían las tesis de que las almas son creadas por Dios (creacionismo).
La tésis creacionista fue la que se impuso y la que pasó a ser oficial y en consecuencia la tésis de la animación retardada fue la opinión mantenida de forma generalizada durante la Edad Media determinando que el alma racional aparecía en el varón a los 40 días y en la mujer a los 80.
La teología postridentina sigue manteniendo la tesis de la animación retardada. Pero de hecho la moral casuistica tendió a solucionar los problemas morales desde la aceptación practica de la animación inmediata.
En la teología se utilizaban dos categorías:
• La animación, entendida como infusión del alma creada por Dios, en el cuerpo humano. Se aceptó esta tesis aristotélica de la sucesión progresiva de almas (sensitiva, animal, racional)
• La formación, entendida como la conformación suficiente del feto para recibir la animación. Llevo a afirmaciones de carácter ideológico como 40 días para el feto varón y 80 días para hembra.
Sto. Tomás de Aquino creía que al feto se le infundía el alma después de la concepción sobre el tercer o cuarto mes, los filósofos católicos medievales, aceptaron el aborto que se efectuaba antes de esos meses. No existió ni seguridad ni unanimidad. Lo que sí prevaleció fue la distinción, introducida al traducir al griego el texto de Éxodo 21:22-23, entre feto formado (animado) y no formado (no animado). El atentado contra el feto formado se considera éticamente un homicidio y está sometido a las penas canónicas, mientras que el atentado contra el feto no formado no alcanza la valoración ética de homicidio y está libre de las penas canónicas. Esta distinción desapareció con la Constitución Apostolicae Sedis de Pío IX en 1869.
El papa León XIII, en 1800 declaró en una serie de decretos papales que la destrucción del feto es un pecado mortal. La Iglesia censura el aborto justificado por la necesidad en el que existe conflicto con la vida o salud de la madre sobre todo después de la Enciclíca de Pío XI (31 de diciembre de 1930, Casti Connubii) La teología católica actual ya no habla de 'animación' o de 'infusión del alma' . Prefiere el término y la categoría de hominización se supera un tipo de planteamiento condicionado por la preocupación de hacer coincidir la aparición del sujeto personal con la 'creación del alma por Dios'. El Magisterio eclesiástico católico actual afirma que la vida humana debe ser respetada con todas las exigencias éticas de ser personal desde la fecundación. Así lo expresó el Concilio Vaticano II en la Constitución pastoral Guadium et Spes: 'La vida humana desde su concepción ha de ser salvaguardada con máximo cuidado.' (N.51.) Y ésta es la doctrina que han repetido en múltiples ocasiones los últimos Papas (desde Pío XII) así como todas las conferencias episcopales católicas. Se apoya en los datos biológicos para apoyar la tesis de la condición plenamente humana de la vida desde la fecundación: 'La ciencia genética aporta preciosas confirmaciones. Ella ha demostrado que desde el primer instante queda fijado el programa de lo que será este ser viviente; a saber, un hombre y un individuo, provisto ya con todas sus notas propias y características. Con la fecundación ha comenzado la maravillosa aventura humana cada una de cuyas grandes capacidades exige tiempo para ponerse a punto y estar en condiciones de actuar.' (Declaración, N.13). Pero, a la ciencia no se le concede capacidad para determinar el status humano del embrión y se desconecta la afirmación moral de valor de la vida humana desde la fecundación de la cuestión antropológica sobre status: Deja intencionalmente a un lado la cuestión del momento de la infusión del alma espiritual. Ninguno de los teólogos católicos admite como criterio el 'derecho de la gestante'. Todos consideran que la condición antropológica no le viene a la vida embrionaria desde fuera sino desde su propio significado. No conceden importancia al hecho del nacimiento, ni a la viabilidad, ni a la configuración de órganos, ni a la aparición de la corteza cerebral. Dentro de esta opinión se sitúan algunos teólogos protestantes.
Los teólogos católicos se dividen al otorgar mayor importancia a la fecundación o la anidación. Son muchos los que siguen la postura oficial (tesis de la fecundación). Pero hay también un grupo de teólogos cualificados (Ch. E. Curran, R.A. McCormick, E.Chiavacci, F.Böckle, J. Fuchs, etc.) que se reservan la condición de status plenamente humano a la vida después de la implantación en el útero.

domingo, 19 de abril de 2009

ABORTO

Aborto (del latín abortus o aborsus, de aborior, contrario a orior, nacer) es la interrupción del embarazo , en el lapso que va desde la concepción hasta el momento en que debe producirse el parto; ya sea de manera espontánea (lo que sucede en uno de cada cinco embarazos, en particular antes de las 13 semanas de gestación) o inducida.
Lo que sigue es una discusión centrada en el aborto inducido. A través de la historia, el aborto ha sido siempre materia de controversia por sus implicaciones éticas y morales. Ha sido reiteradamente prohibido o limitado, aunque los abortos ilegales continúan siendo comunes a pesar de las prohibiciones. Según la OMS unas 70.000 mujeres mueren al año por complicaciones de abortos inseguros significando alrededor del 13% de todas las muertes maternas.
Aspectos jurídicos
Artículo principal: Aborto (derecho)


Mapamundi con la situación jurídica del aborto en los distintos ordenamientos
Dependiendo del ordenamiento jurídico vigente, el aborto se considera una conducta penalizada o despenalizada, atendiendo a las circunstancias específicas.
Las situaciones posibles van desde el aborto considerado como un delito contra la vida humana consistente en la interrupción intencional del proceso fisiológico del embarazo, por aniquilamiento del producto de la concepción en cualquiera de los momentos anteriores al término de la preñez, ya sea por la expulsión violenta del feto, o por su destrucción en el vientre de la madre, o despenalizado en caso de que la embarazada consienta.
Situación actual
Actualmente algunos ordenamientos jurídicos consideran al aborto como un delito de gravedad inferior al infanticidio. Unos pocos penan el aborto de modo total y sin admitir excepción alguna; éstos son Chile, Honduras, Filipinas, Somalía, Haití, República Dominicana, Andorra y el Vaticano.
A su vez, otros tantos lo admiten o declaran impune bajo ciertas condiciones, ya sea por motivos terapéuticos o quirúrgicos, eugenésicos, sentimentales, y hasta por razones socioeconómicas. Adicionalmente, algunas legislaciones establecen precondiciones, tales como períodos de espera, la provisión de información, la opinión de varios médicos, o la notificación al cónyuge o a los padres de la embarazada. En otros países, como Canadá, se admite sin restricciones. Un cuadro comparativo de las legislaciones nacionales aparece en Aborto (derecho)
Cabe advertir que la no punibilidad del aborto no significa que en estos países el aborto sea más frecuente que en los que sí lo castigan; por el contrario, la legalidad del aborto, acompañado con una educación sexual masiva, y un amplio acceso a métodos anticonceptivos favorece que ocurran pocos abortos. Un ejemplo de esto es Holanda, que es el país con menor frecuencia de abortos del mundo (12,7% de los embarazos). Sectores antiabortistas sostienen que esta relación no se cumple en todos los casos, señalando como ejemplo el caso del Reino Unido (cuya tasa de abortos es del orden del 22,8% de los embarazos) donde desde 1967, año de aprobación de la Abortion Act, la tasa de abortos sobre el número de nacidos vivos ha aumentado continuamente. Estas fuentes indican un número de 6.474.446 casos desde la aprobación de la Abortion Act hasta 2004, si bien las estadísticas oficiales sumadas de la Office of National Statistics y de IDS Scotland arrojan guarismos menores (5.436.401 casos desde la sanción de la ley hasta el final de 2002).