martes, 15 de mayo de 2012

Investigador defiende matrimonio entre primos

El matrimonio entre primos fue injustamente estigmatizado a lo largo de la historia, afirmó Alan Bittles, un investigador australiano de la Murdoch University. Bittles presenta los resultados de sus investigaciones en el libro Consanguinidad en contexto, publicado por la Universidad de Oxford.

El científico incluso revierte el concepto: no sólo la práctica no es peligrosa, sino que “haría bien” a los genes y el ADN. Según Bittles, que estudia el problema desde hace 35 años, el 10% de la población mundial está casada con un primo de primer o segundo grado, y en algunas zonas el porcentaje asciende incluso al 50%.

El riesgo de aumento de enfermedades genéticas, aseguró, fue sobreestimado. “No hay duda de que es mayor -escribió-, según diversos estudios el matrimonio entre primos aumenta la probabilidad de enfermedad hasta un 4%. El peligro se refiere sin embargo sólo a algunas patologías muy raras y el 90% de estos matrimonios no implica riesgo alguno”.

El naturalista británico Charles Darwin, ejemplificó Bittles, estaba casado con su prima Emma, y también sus abuelos eran primos hermanos.

Pero la práctica del matrimonio entre primos es mucho más antigua: “Los primeros hombres que migraron de África lo hicieron en pequeños grupos de cazadores-recolectores y es más que probable que dado el escaso número de opciones el apareamiento entre consanguíneos fuera normal”, dijo. “Lo que evitó la difusión de las enfermedades genéticas -precisó el científico- es el purging, es decir, el fenómeno por el cual los genes defectuosos son removidos del ADN”.

Este fenómeno, explicó Bittling -que está estudiando cómo influyeron en el ADN humano actual los matrimonios entre primos hermanos- corre sin embargo el riesgo de no producirse.

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