domingo, 13 de enero de 2013

Instalan “sala del silencio” para los que hacen compras

Los almacenes británicos de lujo Selfridges han recuperado en tiempo de rebajas la “sala del silencio”, un espacio insonorizado donde aislarse de la vorágine de las compras que la compañía ya utilizó hace un siglo.

La sala acaba de inaugurarse dentro de la campaña “No Noise” (Sin ruido), con la que estos almacenes situados en la céntrica Oxford Street londinense pretenden ofrecer “momentos de paz y tranquilidad en un mundo que nos bombardea con información y estímulos”, según aseguran. Junto a esa sala para aislarse y reflexionar.

La “sala del silencio”, situada en la cuarta planta del complejo, tiene como mobiliario un banco dispuesto alrededor de sus cuatro paredes que permite descansar, sin límite de tiempo, en un ambiente tenuemente iluminado.

Para acceder a este remanso de paz de diseño minimalista, los compradores están obligados a despojarse de sus zapatos, así como de móviles y otras distracciones tecnológicas propias del siglo XXI para, una vez allí, dejar volar la mente. Pese a las apariencias futuristas del proyecto, que busca combatir el estrés, la idea tiene más de un siglo y fue iniciativa del fundador de esos almacenes, Harry Gordon Selfridge, en 1909, con el mismo propósito.

El objetivo marcado entonces fue ofrecer a los compradores “un retiro donde descansar de la vorágine de las rebajas y recuperar fuerzas”, según recuerda la empresa en un comunicado. La “sala del silencio” es sólo una parte de la campaña de los grandes almacenes, que han recurrido a expertos en la meditación para ayudar a los compradores a afrontar con calma estas fechas consumistas, especialmente famosas en Londres.

Así, figura entre los fichajes de Selfbridges el monje budista Andy Puddicombe, cofundador de Headspace, un proyecto que persigue desmitificar la meditación y hacerla aplicable a la vida diaria. Puddicombe sugirió desplegar carteles con mensajes profundos y consejos sobre meditación, que estarán disponibles en versión digital a través de la página web de Selfridges.

Otra de las iniciativas de Seldridges es su apuesta por la llamada “tienda tranquila”, un espacio en el que se venderán productos de marcas famosas que en esta ocasión prescinden de su conocido logotipo, que ha sido borrado de sus envases. Heinz, Marmite, Levi’s o Estée Lauder quedan ahora reconocibles sólo para el ojo experto de los consumidores habituales que sean capaces de identificar sus productos, un gesto que las propias marcas justificaron al argumentar que su calidad hace innecesaria cualquier otra referencia.

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