jueves, 3 de enero de 2013

Nuevos ricos de Asia alientan el tráfico ilegal de animales

Los zoológicos privados de los nuevos ricos del sudeste asiático, con sus mansiones repletas de animales exóticos, son un capricho en auge con el que resaltan su vida opulenta y, a su vez, un estímulo para el tráfico ilegal de estas especies.

Uno de los principales centros del comercio ilícito de animales de especies amenazadas por la extinción a escala mundial está ubicado bajo varias naves adjuntas al popular mercado de Chatuchak, en Bangkok, y es visitado durante los fines de semana por decenas de miles de tailandeses y extranjeros.

“Hace unos años el contrabando de animales estaba dirigido hacia clientes de Europa y Oriente Medio. No obstante, cada vez son más los tailandeses y otros asiáticos los que compran especies protegidas”, indica a EFE Jirayu Chardcharoen, agente del Departamento de Protección de Parques Naturales, Vida Salvaje y Conservación.

Durante un paseo por la zona norte de este abasto, se pueden encontrar sin dificultad casi toda clase de aves y reptiles, “los animales protegidos con los que más se comercia por su facilidad en el transporte”, según apunta el funcionario de este departamento que se supone vela por la conservación de la fauna.

No obstante, también se pueden ver confinados en pequeñas jaulas mamíferos como el suricato -animal que procede del sur de África y que se hizo famoso por ser uno de los protagonistas de la película de Disney El rey león con el nombre de Timón-, además de macacos de las selvas asiáticas, algún osezno y pangolines.

Este incesante comercio ilegal resulta, según las autoridades, difícil de frenar, debido a la levedad de las penas que la ley tailandesa contempla para las personas que poseen o trafican con animales exóticos o en peligro de extinción.

“El Gobierno debería endurecer la legislación contra aquellas personas que comercien de manera ilegal con animales o posean especies protegidas sin los permisos necesarios”, apunta el oficial.

Según este agente, la Policía efectúa registros casi todas las semanas en este mercado del norte de la capital y a menudo se incauta de decenas de animales protegidos, aunque pocas veces efectúa detenciones.

“Nos limitamos a imponer multas a los dueños de los puestos en los que se venden los animales sin documentación en regla y a trasladarlos a un centro de cuidado que los volverá a poner en libertad”, se queja el agente de la brigada de protección animal.

El pasado mes de marzo, la Policía tailandesa se incautó de más de 200 animales, incluidos canguros, tigres, leones albinos y orangutanes, durante una redada llevada a cabo en una mansión de la provincia de Saraburi, situada en la región central de Tailandia.

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